jueves 25 de septiembre de 2008

La rebelión del otorongo


Desde que se lanzó la campaña adopte un congresista, no sólo han existido rechazos a los interesados entre ellos un amigo blogger y la mismísima Rosa María Palacios (del programa de ayer hablaremos más adelante).

Resulta que como ya muchos saben, en el programa de ayer "Prensa Libre" se presentó la congresista, ahora otoronga, Lourdes Alcorta (si la que iba a meter a prisión a los violadores) y Aurelio pastor ("cara neutra", Carlos Galdós dixit), ambos defendían la vergonzosa y miserable decisión de modificar las reglas de rendición de cuentas en el Congreso, todo esto en sesión de gallos y medianoche, ya saben otorongo no come otorongo. Es decir, antes rendían cuentas al 90% y ahora lo harán sólo al 30%, siendo que restante 70% será una simple declaración jurada de gastos digamos.... "legales"..... el resultado: UN CABEZASO (cutra, mermelada) de por lo menos cinco mil soles.

Para entrar en contexto, la referida campaña adopte un congresista, consistía en que los ciudadanos en uso de su derecho de pedir cuentas a los funcionarios públicos mediante la ley de acceso a la información pública, iban a seleccionar un otorongo, perdón congresista, y hacer una fiscalización ciudadana de lo que gasta un funcionario. Evidentemente, como es vox populi mucho de "los padres de la patria" llevan por decirlo educadamente, un desorden en el gasto del dinero de los peruanos, por lo que temerosos de que sean ampayados empezaron sistemática e ilegalmente a negar las solicitudes de los ciudadanos, siendo su acto más valeroso digno de todo tipo de adjetivos calificativos negativos, la modificación de la forma de rendir las cuentas en el Congreso. Un aplauso para mi Congreso.

El colmo del cinismo y verguenza fue la entrevista de Pastor y Alcorta el día de ayer con Rosa María Palacios, ya que mientras la periodista les decía que son funcionarios y debían ser fiscalizados, ellos alegremente repetían, no tenemos porqué, no es nuestra obligación, no tiene sentido, nos tratan como delincuentes, que existen congresistas decentes como ellos que no iban a aceptar la ola de fiscalización, entre una seria de ridiculeces que ya no vale la pena mencionar.

La cereza del postre fue la penosa actitud de Pastor que siendo abogado (¿?) afirmó alegremente que es equivalente su responsabilidad de funcionario a la responsabilidad de pagar el Impuesto a la Renta de cualquier ciudadano, por lo que cualquier hombre de a pie, era susceptible de fiscalización por cualquiera (perdón... pero hasta donde mis estudios alcanzaron siempre pensé que la SUNAT es el organismo encargado de investigar todo lo vinculado al pago de impuestos), también dijo la siguiente pachotada: El Congresista es igual de responsable si no declara sus gastos operativos como si cualquier empleador no paga la CTS.

Analicemos esta infeliz declaración:

1. La CTS (Compensación por tiempo de servicios) es una obligación legal del empleador hacia sus trabajadores a fin de generar un fondo que le sirva al trabajador para cuando deje de laborar o una eventual emergencia, hasta que consiga otro empleo.

2. La inobservancia de pagar CTS es una falta laboral sancionada con multa.

3. El dinero no depositado en la CTS es y siempre será dinero privado, es decir, pueden haber mil causas no justificables que originen no pagar CTS, pero ningún ciudadano puede alegremente ir a fiscalizar al empleador por no cumplir con una obligación legal que la ley le impone, para ello existen autoridades, tales como el Ministerio de Trabajo.

Hemos hecho esta explicación para que quede absolutamente claro que Pastor es todo menos abogado, ya que los ciudadanos tenemos derecho (por ley) a revisar las cuentas de los congresistas, por la simple razón de que SU SUELDO SALE DEL DINERO DE LOS CONTRIBUYENTES. Entonces, no entendemos el argumento de Pastor que como todo hombre promedio se acostumbró al poder y no quiere soltar la mamadera, tal es así que ha revertido su inteligencia (si es que tenía alguna) en un pobre tipo sin valores y con escaso nivel de raciocinio, que deja muy mal al congreso (es posible dejarlo peor?)

Un verguenza nacional, una raya más al tigre.