jueves 14 de agosto de 2008

Franco que da pena.




De forma un poco tardía este blogger expresará su opinión acerca de la novela Jayo Legario, opinión que probablemente recoja mucho de los argumentos vertidos hasta ahora ,pero que considero es preciso plasmar para refrescar (una vez más) la calaña de dirigentes deportivos del Perú.
La historia ya todos más o menos la conocen: Alianza, ampay de Magaly mediante, decide "desechar" a algunos de los juergueros que fueron a la despedida del ex-jotita Raimond Manco, es decir: Santiago Salazar, Jorge Soto, Waldir y Jayo. Es del caso que Soto y Waldir ya estaban a semanas de quedarse sin chamba (se vencía su contrato), mientras que Salazar y Jayo ya no pesaban en el equipo, para esto debemos considerar que Montaño también fue pero como siempre la justicia deportiva no es equitativa, por lo que en realidad eso de "botarlos" era un maquillaje para mostrar una endeble directiva justiciera e inflexible, dicha decisión recibió el respaldo del Dr. Paez (de quien nos ocuparemos más adelante) quien a esas alturas parecía un entrenador disciplinado de mano dura.

Pasaron los días y Juan Jayo decidió renunciar antes de que lo boten sindicando que "no quería que manchen su buen nombre", a esto el directivo Carlos Franco no dijo que no, sino que amablemente aceptó la renuncia, hasta ahí todo normal.

Pasaron más días y Jayo firmó por Gálvez y ya iba a debutar con dicho equipo, en tanto Alianza cumplía como cinco partidos sin ganar cuando a algunos directivos se les ocurrió buscar a Jayo al mismo aeropuerto para pedirle que no viaje con el Gálvez a Tacna para jugar con Bolo y más bien se quedara en Lima, ya que Alianza lo quería de nuevo, es decir..... como ya se sabe el jugador plantó al Gálvez y está a la espera que Alianza gasté más de US$ 100,000.00 para quebrar el contrato que el jugador mantiene con la institución chimbotana.

Posteriormente, el directivo íntimo en vivo, en directo y después de que su equipo derrotara agónicamente al Melgar FBC en el Nacional de Lima declaró que "no le importaba lo que opinaran los socios, hinchas y menos aún la prensa, que quería a Jayo de vuelta", peor aún el "serio" entrenador venezolano declaró abiertamente que "es tolerante", es decir, se le cayó la careta al venezolano = doble discurso.



Franco con sus declaraciones demostró no sólo que es un incapaz para la dirigencia, ya que un líder que no toma decisiones firmes no es un buen líder, es más malo aún cuando muestra signos de dictadura al insinuar que no le importaba lo que piensa la gente, el hace lo que quiere, Alianza Lima es su chacra y punto. ¿Con qué autoridad moral critican a Burga? ¿cuándo acabará la pobredumbre dirigencial peruana? Un misterio sin resolver.



Francamente, horroroso.